sábado, 10 de agosto de 2013

MARIA TUDOR: Un reinado sangriento



Maria I de Inglaterra o Maria Tudor - Bloody Mary-
Reina de Inglaterra e Irlanda,
Reina consorte de España, Nápoles, Sicilia y Cerdeña, Duquesa consorte de Milán, Duquesa titular consorte de Borgoña y Soberana consorte de los Países Bajos


María I de Inglaterra, conocida como María Tudor (Greenwich, Inglaterra, 18 de febrero de 1516 - Londres, Inglaterra, 17 de noviembre de 1558), fue reina de Inglaterra e Irlanda desde 1553, siendo la tercera mujer en acceder al trono inglés, después de Matilde de Inglaterra y de su sobrina segunda Juana Grey.
 Era hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón.


Enrique VIII padre de María I de Inglaterra.

File:Catherine aragon.jpg

Catalina de Aragón, madre de María I de Inglaterra o Maria Tudor

Fue la cuarta monarca de la dinastía Tudor; recordada por abrogar las reformas religiosas introducidas por su padre, Enrique VIII, y por someter de nuevo a Inglaterra a la autoridad del Papa, el 30 de noviembre de 1554, con el apoyo del Cardenal Reginald Pole. En dicho proceso, condenó a casi 300 religiosos disidentes a morir en la hoguera en las Persecuciones Marianas, recibiendo por ello de la historiografía protestante el apodo de María la Sanguinaria (en inglés, Bloody Mary). El restablecimiento del catolicismo romano fue revertido por su sucesora y medio hermana, Isabel I, hija del rey Enrique VIII (padre de ambas) y su segunda esposa, la dama de compañía de Catalina y después reina Ana Bolena.

Infancia y primeros años
María fue la única hija de Enrique VIII y su primera esposa, Catalina de Aragon  quienes habían esperado un varón que asegurara la sucesión al trono que , pero Maria fue la unica que sobrevivió a la infancia. Su madre abortó en varias ocasiones, una hermana nació muerta y tres hermanos apenas vivieron. Por parte de madre era nieta de Fernando II de Aragón y de Isabel I de Castilla. Nació en el Palacio de Placentia en Greenwich, Londres. Fue bautizada con el cardenal Wolsey como padrino. Fue una niña enfermiza con problemas de visión y dolores de cabeza. John Hussey, barón Hussey de Sleaford fue su chambelán, y su mujer, Lady Anne, hija de George Grey, una de sus ayudantes.

A pesar de sus problemas de salud, fue una niña precoz. Gran parte del reconocimiento de su esmerada educación se la debe a su madre, quien contó para ello con el erudito Juan Luis Vives. También estudió griego, ciencias y música. En julio de 1521, con apenas cinco años y medio, entretenía a las visitas tocando el virginal, un pequeño clavicémbalo. Enrique VIII la adoraba y alardeaba frente a sus amistades de su buen comportamiento. A la edad de nueve años, su padre le donó su propia corte en el Castillo de Ludlow, así como varias prerrogativas reales, solo concedidas al Príncipe de Gales, llamándola incluso Princesa de Gales. En 1526, fue enviada a Gales para presidir el Consejo de Gales y las Marcas. A pesar del afecto que le profesaba, Enrique VIII estaba decepcionado por la ausencia de hijos varones.

Durante su infancia Enrique VIII negoció posibles matrimonios para su hija. Cuando solo tenía dos años fue prometida al hijo del rey a Francisco I de Francia, pero tres años después se canceló el trato. En 1522 se acordó el Tratado de Windsor por el que se casaría con su primo, el emperador Carlos V, que por entonces contaba con 22 años. Sin embargo, el compromiso se rompió años después. Fue entonces cuando se sugirió la boda con el padre del delfín de Francia, Francisco I, quien deseaba una alianza con Inglaterra. Un tratado de matrimonio se firmó en el que se estipulaba que María se casaría con Francisco I o su segundo hijo Henry, duque de Orléans. Sin embargo, el cardenal Thomas Wolsey, consejero jefe de Enrique VIII, consiguió asegurar la alianza sin el matrimonio.

Mientras, el matrimonio de los padres de María estaba en peligro debido a la falta del heredero varón. El rey intentó la anulación, pero el Papa Clemente VII lo rechazó. Se especula con que la decisión del Papa estuvo influida por el antiguo prometido y sobrino de la madre de María, Carlos V. Enrique VIII había alegado consanguinidad (a pesar del debate sobre la posible consumación del matrimonio), ya que su esposa había estado casada anteriormente con su hermano Arturo. En 1533 Enrique VIII se casó en secreto con Ana Bolena y más tarde el matrimonio con Catalina fue declarado inválido. Enrique entonces rompió relaciones con la Iglesia Católica y se proclamó cabeza de la Iglesia Anglicana. Como consecuencia de ello, Catalina de Aragón perdió su título de reina pero mantuvo el de Princesa viuda de Gales, título que llevaría como viuda del príncipe Arturo. María fue declarada ilegítima, pasó a recibir el trato de Lady María y se desterró de la línea de sucesión, ocupando su puesto su hermanastra, la hija de Ana Bolena, la futura Isabel I. María fue expulsada de la Corte, así como sus sirvientes de sus trabajos y fue obligada a servir como dama de compañía de Isabel I. No se le permitió ver a su madre ni asistir a su funeral en 1536. Se dice que la razón del frío comportamiento hacia su hermanastra Isabel se debió al trato que recibió durante estos años.


María Tudor a los 28 años, por el maestro John.

Cuando Ana Bolena fue decapitada, Isabel perdió su tratamiento de princesa, pasó a ser tratada como Lady Isabel y fue eliminada de la línea de sucesión. Pocos días después de la muerte de Ana, Enrique VIII se casó con Juana Seymour, quien murió tras dar a luz a un varón, el futuro Eduardo VI. María fue la madrina y presidió el duelo en su funeral. En respuesta a este gesto, Enrique VIII le concedió una casa y le permitió residir en los palacios reales. La publicación de los gastos personales que hizo durante ese periodo demuestran que residió en Hatfield House, en el Palacio de Beaulieu, también llamado Newhall, Richmond y Hunsdon.

En 1543 Enrique VIII se casó por sexta vez, en esta ocasión con Catalina Parr, quien consiguió unir a toda la familia. Un año después, mediante el Acta de Sucesión, Enrique VIII volvió a incluir a sus dos hijas en la línea de sucesión detrás de su hijo Eduardo, a pesar de seguir siendo ilegítimas de manera oficial.

Enrique VIII murió en 1547 y su hijo Eduardo VI le sucedió. Puesto que todavía era menor, la regencia pasó a un consejo dominado por protestantes que intentó implantar su fe en todo el país. Por ejemplo, el acta de uniformidad 1549 prescribía los ritos protestantes, tales como el uso del libro de oraciones de Thomas Cranmer.

Ascenso


María I de Inglaterra entrando en Londres para tomar posesión del trono en 1553, acompañada de su medio hermana Isabel.

Eduardo VI murió de tuberculosis en julio de 1553. Eduardo VI, así como su padre Enrique VIII, no quería que María heredase la corona por miedo a que reimplantara el catolicismo y deshiciera todas las reformas hechas hasta ese momento. Por ello planeó excluirla de la línea sucesoria, algo que le desaconsejaron sus asesores ya que tendría que excluir también a su hermana Isabel. Guiado por John Dudley, duque de Northumberland, Eduardo VI excluyó a ambas de la línea de sucesión en su testamento.

Eduardo VI consiguió que Lady Jane Grey, nuera de Dudley, nieta de la reina de Francia y sobrina de Enrique VIII, fuera la que le sucediera. Sin embargo la exclusión de María e Isabel contradecía el Acta de Sucesión de 1544 en la que se restauraba a María e Isabel en la línea sucesoria. A punto de morir Eduardo VI, María había sido enviada de vuelta a Londres desde el castillo de Framlingham (Suffolk), donde se había mudado recientemente tras abandonar la residencia del Palacio de Beaulieu. Sin embargo, María dudó de que este viaje fuera solo un pretexto para ser capturada y facilitar así el ascenso de Grey al trono. Lady Grey fue proclamada reina de Inglaterra el 10 de julio de 1553.

Sin embargo, sus apoyos rápidamente se debilitaron y fue destronada nueve días después. Al destronamiento de Grey le sucede la llegada triunfante aclamada por el pueblo de María, para asumir el puesto que había dejado Grey. John Dudley y Lady Grey fueron encarcelados en la Torre de Londres y finalmente ejecutados. María temía que si Lady Jane Grey seguía viva pudiera organizar revueltas contra su reinado.

Una de las primeras medidas como reina fue la de liberar de la prisión de la Torre de Londres al católico Thomas Howard, III duque de Norfolk y a Stephen Gardiner. En esos momentos el único ejecutado por cargos de alta traición había sido el duque de Northumberland. María solo podía confiar en Gardiner, a quien nombró obispo de Winchester y Lord Canciller, ya que casi todos los consejeros privados estaban implicados en la conjura para coronar a Lady Jane. Gardiner proclamó reina de manera formal y oficial a María el 1 de octubre de 1553.

Matrimonio

Escudo de María y Felipe como monarcas del Reino de Inglaterra. En la parte de la izquierda pueden observarse las armas de este último y sosteniendo el escudo la figura del Águila de San Juan, adoptada de la heráldica de los Reyes Católicos.

A los 37 años la reina María centró toda su atención en buscar marido y procrear un heredero para evitar que accediera al trono la protestante Isabel (quien todavía era su sucesora según las condiciones del testamento de Enrique VIII). María I rechazó al pretendiente Eduardo Courtenay, conde de Devon, ya que tenía propósito de desposar al entonces príncipe Felipe de España, futuro Felipe II e hijo del emperador Carlos V. Se dice que tras haber visto el cuadro de cuerpo entero pintado por Tiziano (ahora expuesto en el Museo del Prado), María declaró haberse enamorado de él.

El Lord Canciller Gardiner y la Cámara de los Comunes le pidieron a María que más bien se casara con un inglés ante el temor de que el país se viera relegado a depender de España. Este miedo podría haberse acrecentado en el hecho de que María -excluyendo a los breves y fallidos reinados de Juana Grey y la Emperatriz Matilde- fue la primera monarca reinante de Inglaterra.

María no cejó en su empeño. La ceremonia tuvo lugar en la Catedral de Winchester el 25 de julio de 1554, dos días después de su primer encuentro. Felipe tenía 27 años, y ella, 38. El punto de vista de Felipe era puramente político (había declarado admirar su dignidad pero no sentía «ningún deseo carnal por ella»). A raíz de esta boda, la reina fue retratada por Antonio Moro. El famoso cuadro (véase la ficha al inicio del artículo) se halla hoy en el Museo del Prado.

Embarazo
A los tres meses de su matrimonio María empezó a sospechar que está embarazada, viendo como su vientre aumentaba de volumen. Sin embargo, los médicos atribuyeron la inflamación del vientre real a una hidropesía, vulgar retención de líquidos. El embarazo no llegaba, y el tiempo transcurría. Su marido la convenció para que liberase a su hermana Isabel del arresto domiciliario que se le impusiera, sin duda para verse favorecido por ésta en caso de muerte de su esposa.
El odio acumulado por el fracaso de sus intentos por quedar embarazada, sumado al desinterés que comenzó a demostrarle su marido Felipe II, hicieron que María decidieran dedicarse a una de sus actividades favoritas, la de perseguir protestantes, dando lugar a más muertes y haciéndole ganar el mote de Bloody Mary.

Política interior
Las insurrecciones no tardaron en manifestarse al reafirmarse en su designio de casarse con Felipe II, de quien estaba enamorada.Henry Grey volvió a proclamar que su hija Lady Jane Grey era la reina. En apoyo a la princesa Isabel, Thomas Wyatt lideró una fuerza que, procedente de Kent, consiguió alcanzar Londres. Empero, aplastada esta rebelión, Henry Grey, su hija Lady Jane Grey y su marido fueron encarcelados por alta traición y ejecutados. Isabel, a pesar de declarar su inocencia en el caso Wyatt, fue encarcelada durante dos meses en la Torre de Londres y más tarde quedaría bajo arresto domiciliario en el Palacio de Woodstock.

Según las condiciones del contrato de matrimonio, a Felipe se le llamaría «Rey de Inglaterra», todos los documentos oficiales, incluidas las actas del Parlamento, se firmarían con ambos nombres y el Parlamento debía ser llamado bajo la autoridad conjunta. Se acuñaron también monedas con la efigie de ambos. En el contrato de matrimonio se dispuso que Inglaterra no estaría obligada a ofrecer apoyo militar a Carlos V, padre de Felipe II, en cualquier posible guerra que el emperador incurriese. Con esto y otras disposiciones, los poderes de Felipe II quedaban extremadamente limitados; ciertamente, la unión de ambos monarcas no constituiría una unión tan poderosa como la futura de Guillermo III de Orange-Nassau y María II Estuardo.
Religión
María I se preocupó de asuntos relacionados con la religión: católica, siempre rechazó la ruptura con Roma emprendida por su padre y el establecimiento del protestanismo que hizo su hermano Eduardo. Restauró las relaciones con el papado y con el hijo de su institutriz la condesa de Salisbury, el cardenal  Reginald Pole, quien tras la ejecución de Thomas Cranmer fue Arzobispo de Canterbury.

María también persuadió al Parlamento para rechazar las leyes protestantes aprobadas por Enrique VIII. Para conseguir un acuerdo tuvo que hacer una importante concesión: decenas de miles de acres de tierras de conventos confiscadas por su padre no serían devueltas debido a la influencia que tenían los nuevos dueños mediante esta distribución. El restablecimiento de las leyes contra los herejes fueron aprobadas en 1554. También se comenzó una reforma monetaria supervisada por Thomas Gresham para contrarrestar la dramática devaluación que caracterizó los últimos años del reinado de Enrique VIII y el de su hijo Eduardo VI, aunque todas estas medidas supusieron un amplio fracaso.

Persecuciones
Las persecuciones religiosas duraron casi cuatro años, en los que numerosos líderes protestantes fueron ejecutados, otros tuvieron que exiliarse y cerca de 800 permanecieron en el país. Entre los ejecutados se encontraba John Rogers (4 de febrero de 1555); el arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer; Nicholas Ridley, obispo de Londres y el reformista Hugh Latimer. Aunque no existe unanimidad acerca del número de condenados, John Foxe calcula en su Libro de los mártires que 284 personas fueron ejecutadas por cuestiones de fe. Apareció de manera destacada y vilipendiada en dicho libro, publicado en 1562, cuyas siguientes ediciones gozaron de mucha popularidad entre los protestantes durante el siglo XIX.

El objetivo primordial de la nueva reina era realmente claro, ya que se había propuesto terminar con el protestantismo y restaurar el catolicismo en Gran Bretaña, por lo que su mandato se convirtió en uno de los más sangrientos, siendo el primer ejecutado el conde de Northumberland, uno de los ideólogos de la conspiración contra María I.
A este le siguieron una importante cantidad de partidarios de la iglesia protestante, entre los que se encontraban el Duque de Suffolk, su prima Jane Grey, el obispo de Gloucester, entre otros que murieron en la hoguera.

Política exterior
La creación del Reino de Irlanda en 1542 no fue reconocida por la Europa católica, pero en 1555, María I obtuvo una bula papal en la que confirmaba que ella y su esposo eran los monarcas de Irlanda. De este modo la Iglesia aceptó el lazo de unión entre los reinos de Inglaterra e Irlanda.

Los condados de Laois y Offaly fueron conocidos como Condado del Rey (King's County) y Condado de la Reina (Queen's County) antes de la independencia de Irlanda para fomentar la Reconquista de los Tudor. Sus principales ciudades se llamaron Maryborough (Portlaoise oficialmente desde 1920) y Philipstown (Daingean oficialmente desde 1920) respectivamente. Numerosos colonialistas ingleses se asentaron en las tierras del centro para reducir los ataques de Pale, la colonia cercana a Dublín.

Tras haber heredado el trono de España después de que su padre abdicara, Felipe II volvió a Inglaterra desde marzo hasta julio de 1557 para convencerla para que apoyase a España en una guerra contra Francia (las guerras Italianas). Como existía una vieja alianza entre Irlanda y Francia, las relaciones comerciales con Francia se pondrían en peligro e Inglaterra sufría en ese momento una marcada pobreza financiera como legado de una mala economía del reinado de Eduardo VI. Como resultado del acuerdo para declarar la guerra a Francia, que violaba el específico y cuidadoso contrato de matrimonio firmado, la facción protestante inglesa inició una campaña llenando las calles de panfletos sediciosos que encendían los ánimos contra los españoles. Los malos resultados de las fuerzas inglesas se tradujeron en la pérdida el 13 de enero de 1558 de la única posesión continental que le quedaba al país, Calais.

Relaciones comerciales
A pesar de la unión con Felipe de España, Inglaterra no se benefició del enorme y lucrativo comercio con el Nuevo Mundo. Los españoles guardaban con celo los ingresos que éste reportaba y, debido a su matrimonio con Felipe, María I no podía aprobar el comercio ilegítimo a través de la piratería. En un intento por aumentar el comercio y poder rescatar la economía, continuó la política de Northumberland de buscar nuevos puertos comerciales fuera de Europa. Así intentaba reconciliar la nueva forma de gobierno -que suponía gastos mayores- con el sistema medieval de imposición de aranceles y deudas.

Para solucionar dicho problema, en 1558 el gobierno publicó el «Libro de tasas» (Book of Rates), en el que se exponía una lista de aranceles para cada importación. William Paulet, marqués de Winchester, fue nombrado perito de aduanas; entre sus tareas se le asignó la supervisión del sistema de recaudación de impuestos.
Muerte
Durante su reinado sufrió dos falsos embarazos, por lo que se especuló que podría deberse a la presión por crear un heredero, aunque los síntomas físicos, entre los que se incluía lactancia y luego la pérdida de visión, hacían sospechar de que se trataba de algún desorden hormonal, tal como un tumor de la glándula pituitaria.

María I decretó en su testamento que su marido debería adquirir la regencia en caso de que su descendencia no hubiera cumplido la mayoría de edad.

Su muerte se produjo el 17 de noviembre de 1558 en el Palacio de St. James. A pesar de que su testamento recogía su voluntad de ser enterrada junto a su madre, finalmente fue sepultada en la Abadía de Westminster, que más tarde compartiría con Isabel I.

Legado
María I disfrutó de una tremenda popularidad, especialmente entre la población católica, debida al duro trato que recibió en su juventud. Sin embargo su matrimonio con Felipe II no fue bien aceptado entre sus súbditos; en el contrato de matrimonio se especificaba claramente que Inglaterra no se vería envuelta en guerras de España, pero se demostró que esta condición no tenía ningún sentido. Felipe II pasó la mayor parte del tiempo gobernando sus territorios en Europa continental mientras su esposa permanecía en Inglaterra y tras la muerte de María, Felipe II pretendió a Isabel I, siendo rechazado por ella.

Títulos y tratamientos
18 de febrero de 1516 - 23 de mayo de 1533: Princesa María Tudor (Princess Mary of England).
23 de mayo de 1533 - 19 de julio de 1553: Lady María Tudor.
19 de julio de 1553 - 17 de noviembre de 1558: Su Majestad la Reina de Inglaterra e Irlanda.
16 de enero de 1556 - 17 de noviembre de 1558: Su Majestad la Reina [consorte] de España y Sicilia.

María I utilizaba el tratamiento de «Alteza» y de «Excelencia» así como el de «Majestad». Este último lo comenzó a usar su padre Enrique VIII de manera constante pero no lo fue de manera exclusiva hasta el reinado de Jaime I.

El tratamiento del matrimonio de María I y Felipe II era el de: «Felipe y María, por la gracia de Dios, Rey y Reina de Inglaterra, Francia, España, Nápoles, Jerusalén e Irlanda, defensores de la fe, Príncipes de España y Sicilia, Archiduques de Austria, Duques de Milán, Borgoña y Brabante, Condes de Habsburgo, Flandes y Tirol».

Este nombramiento conjunto reflejaba no solo los términos de su contrato matrimonial sino también las posesiones de su marido, que fueron introducidas en 1556 al heredar la corona de España.

Comercio e ingresos

Durante los años del reinado de María la persistente lluvia y las inundaciones subsiguientes llevaron a la hambruna. Otro problema fue la disminución del comercio de Amberes. A pesar del matrimonio de María con Felipe, Inglaterra no se benefició del comercio sumamente lucrativo de España con el Nuevo Mundo. Los españoles guardaban sus rutas comerciales celosamente, y María no podía tolerar el comercio ilegítimo (en forma de piratería) porque ella estaba casada con el rey de España. En un intento por aumentar el comercio y rescatar a la economía inglesa, los consejeros de María continuaron con la política de Northumberland y la búsqueda de nuevas oportunidades comerciales. Financieramente, el régimen de María trató de conciliar una forma moderna de gobierno, con el correspondiente aumento del gasto, con un sistema medieval de recoger los impuestos, tasas y derechos. María conservó a William Paulet, 1er marqués de Winchester, como Tesorero Mayor y asignado para que supervisara el sistema de recaudación de ingresos. La falta de aplicación de nuevas tarifas a las nuevas formas de importaciones significó que una fuente clave de ingresos se descuidó. Para solucionar este problema, el gobierno de María publicó una versión revisada del "Libro de Tarifas" (1558), que enumeraba los aranceles y derechos de cada importación. Esta publicación no fue ampliamente revisada hasta 1604. María elaboró planes para lareforma monetaria, pero no se llevaron a cabo hasta después de su muerte.



Predecesor:
Jane Grey
Coat of Arms of England (1554-1558).svg
Reina de Inglaterra e Irlanda
(Junto a Felipe I (II de España) desde 1554)

1553 – 1558
Sucesor:
Isabel I
Predecesor:
María Manuela de Portugal
Princesa consorte de Asturias
1554 - 1556
Sucesor:
Isabel de Borbón
Predecesor:
Isabel de Portugal y Aragón
Reina consorte de España
1556 – 1558
Sucesor:
Isabel de Francia


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